miércoles, 15 de octubre de 2014

Rosario Guarino, culterana y conceptista





Rosario Guarino, culterana y conceptista

(con motivo de la presentación de Palimpsesto azul,
 Raspabook, 2014)





Conocíamos a Charo Guarino en diversas facetas: como profesora de latín, como investigadora y conferenciante en su disciplina de estudios clásicos, como entusiasta fotógrafa, amante de las bellas artes y sobre todo como tierna amiga y excelente compañera de trabajo.

Ahora nos revela de manera radical su faceta creadora en el ámbito del verso, con un título inequívocamente literario, meta-literario incluso, Palimpsesto azul. Un poemario que –a pesar de la aparente remisión borgeana y gennettiana de su título- propone como raíz y fundamento un canto al amor, que revela sutilmente el cromatismo que acompaña al término “palimpsesto” elegido como presentación. Ese hilo conductor se evidencia ya en los paratextos escogidos por ella. La dedicatoria de la autora, a sus padres “cuyo amor me engendró”, y también “a todos cuantos amé y me amaron”. Asimismo se observa en la cita escogida como pórtico al palimpsesto: la Antígona de Sófocles exclama, y con ella nuestra poetisa: “No fui creada para compartir odio, sino amor”. Y así, “bajo el imperio de Afrodita”, como reza un verso del poema “Amor sin fin”, discurren los versos en la lira de Guarino, guiados más por la advocación de Cupido que por la de Orfeo, personaje de quien se hace eco en el poema “Amor de película”, exclamando: “¿Quién no ha oído,/ con todo, el mal fin/ de su historia de amor singular,/ con Eurídice para siempre/ aguardando en los infiernos?” (56).

























Y del amor escoge Guarino la estela que deja en el alma, su intensidad y su altura, como quería César Vallejo, pero también lucha por conservar en su interior las huellas de los amores perdidos que siguen escritas en el palimpsesto de la vida. En “Del ser y la nada”, remontando la maldición existencialista, propone hermosamente: “Cuanto ya sólo quede/ en la memoria/ la leve huella/ que dejó el olvido,/ cuando ya todo aquello/ que nos trajo alegría/ o desconsuelo/ haya arrollado el tiempo/ en su atropello,/ aun entonces, algo será,/ que jamás nada es nada” (57). En el poema “Añoranza” la voz poética no se estremece tanto por la ausencia del cuerpo amado como por el  “temor a olvidar su recuerdo”. Y cuando rememora la huella del amante ya perdido,  le pide todavía un deseo: “Mañana si me encuentras,/ o te encuentro,/ al menos mírame,/ y aunque el paso no detengas/ en tus ojos veré/ si alguna vez/ también tú,/ sin saber el cómo/ ni el porqué, me recuerdas…” (58). Un deseo que postula un “más allá” del desafecto o el desamparo que el desamor larva en las concavidades del alma. Un más allá también a la famosa rima XXX de Bécquer con su enconada frustración: “Yo voy por un camino, ella por otro;/ pero al pensar en nuestro mutuo amor,/ yo digo aún: ¿por qué callé aquel día?/ Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?”


Sorprende así en el poemario de Guarino la capacidad de la autora para conseguir que los amorosos versos y los recuerdos de la Alhambra no se estanquen en la casilla del lugar común o del “dejá vu” que pueblan la historia de la poesía. La explicación de la originalidad, difícil tratándose del tema que se trata, procede de una causa evidente: la formación clásica de la poetisa. Una formación que en su caso se ahorma a la perfección, como un traje hecho a medida, con su mundo interior, con sus sentimientos, con su evolución como persona. El hecho de que Palimpsesto azul no sea un poemario más en el cómputo de la poesía “sentimental, sensible, sensitiva”, que en su día predicara Rubén Darío, otro padre espiritual de Guarino en su vocación al “azul…”, procede de su interiorización profunda del “Ars amandi” de los clásicos greco-latinos. De Ovidio a Catulo, de Cronos a Morfeo, de Midas a Anfíon, la progenie clásica inspira, sostiene y mantiene en sutil equilibrio los versos amatorios de Guarino, y nos permiten identificarla con una voz que sin la más mínima ostentación expresa los polos culterano y conceptista de la tradición poética española.